miércoles, 13 de enero de 2016

Todo ese estúpido viaje de amor

-Y vos, ¿crees en el amor?-. Le pregunté mientras mirábamos el cielo estrellado.
Me miró sorprendido por la pregunta que le hice y me respondió con un tono decidido.
-No-.
Seco. Duro. Distante.
Le sonreí. Me reojeo y se puso serio.
-El amor es una idea. La gente siente cosas y quiere para todo ponerle un nombre. ¿Así estamos bien vos y yo o no? Y no necesitamos ser novios, ponerle un titulo. Te quiero y me queres. Que te veo, que me celas, que no puedo comer un puto asado con mis amigos porque me rompes las bolas para que te vaya a ver. Todo ese estúpido viaje de amor-. Termino de decir sin mirarme nunca.
Su cara estaba dura, con rasgos de enojo. Se tranquilizó poco a poco.
-Sabes como soy-. Le dije tratando de calmar ese momento tenso.
En otro momento de mi vida me hubiese puesto a llorar, porque deseaba más que nadie tener a mi príncipe azul pero ya había crecido lo suficiente.
Le hubiese dicho que era un insensible de mierda y que su pasado no era su futuro, que no todas teníamos la culpa de que en algún momento de su corta vida le hayan roto el corazón.
-Yo creo en el amor, pero no lo siento a tu lado-. Agregué.
Me sonrió, como si hubiera salvado su vida.
Pensé que estaba vacío, que era un poco infeliz pero preferí acurrucarme en sus brazos vacíos de promesas y acomodar mi cabeza en su pecho mientras me daba un beso en la frente humillando a todas las novelas románticas que había leído durante toda mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario