Te conocí en una noche de copas, como dicen esos chicos que tanto odio. Sin saber que iba a encontrarte. Sin saber quién eras. Cuando llegué no estabas, viniste después. Ahora pienso que antisocial sos. No quisiste compartir la previa.
Te miro fijo y me gustas. Hoy sos mio pienso, pero por fuera te noto algo distante. Seco. Frío.
Te hablo. Te aturdo. Te comparto mis 18 años de vida en solo una calurosa noche de verano.
Caminas solo. Sin estar cerca de nadie. Solitario.
Me pregunto cuántos mambos tenes en la cabeza. Si sos así siempre. Si me darías una chance de revolcarme en tus ideas, de explorar tu mundo.
Te llamo y venís. Estoy un poco tomada y te digo que es el destino que estemos caminando yendo al boliche. Te cuento historias. Te cuento mis miedos. No sé por qué pero me das confianza. Quizás te quiero levantar o impresionar pero soy yo con vos. Te conocí hace una hora.
Nos alejamos del grupo y no hablas. La conversación es mía.
Entramos. No te veo más. Me voy.
Me hablas.
Misterioso extraño de labios carnosos, ¿hasta dónde te permitís llegar?
Yo sé que no te voy a cambiar, pero quizás conmigo te podes soltar.
lunes, 4 de enero de 2016
Aquel noctámbulo extraño
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario