Jamás te perdonaré
que esta corrida de gato y ratón
la empezaste vos,
que esta caza desmedida
con flechas venenosas direccionadas a mi corazón
fue tu idea de seducción.
Jamás te perdonaré
que vos iniciaste este incendio
y que la única herida
fui yo,
que vos fuiste el que insistió
en que esta partida
la podíamos jugar los dos,
pero abandonaste
cuando los días se tornaban de otro color.
Jamás te perdonaré,
porque sé que todo lo causaste vos,
pero más me cuesta perdonarme a mí,
por haber creído en tu show.