Tal vez el destino quería que te conociera, no que te quisiera.
Tu magia divina vino a ayudarme, a hacerme crecer, a darme a entender que no siempre gano yo.
Me enseñaste como no tengo que ser y que el mejor camino es jugar a tu manera.
Que no importa , que no duela, no estar atado a nada que no valga la pena.
Fuiste un maestro. Da igual si fuiste malo o bueno, tu fin era cambiarme.
Quebraste los paradigmas.
Gracias, quizás. Perdón por no tomarme todo literal, y hacer de lo tuyo algo mio.
No me doy cuenta pero influiste.
Ahora a cambio solo pido, que cambies vos.
Adiós.