No. No vas a cambiar. Te conozco.
No. No vas a dejar de ser ese ser en el que convertiste.
No. No vas a volver a ser lo que eras antes.
No. No vas a terminar todo porque te gusta. Te conozco bien y se que esto, te encanta.
Lees el libro donde sos vos el protagonista y no te gusta leer. Pero estas vos y esto te gusta. Te conozco.
Me conoces. Sabes que me molesta y que no. Sabes como irritarme y me resulta patético que esto te genere algo pero me gusta. Me gusta saber que algo hice bien para dejar una marca en vos.
Conozco tus trucos.
Se cuando te reís por compromiso, cuando te reís porque algo te dio risa, se cuando te reís porque no poder creer lo inútil que soy, se cuando te reís de alguien, se cuando te reís sobrando, se cuando te reís desafiante y se cuando sonreís de felicidad.
Se cuando te haces el payaso y cuando estas realmente enojado. Cuando algo te pone de mal humor empezas a hablar mal, a discutir y no sabes hilvanar las palabras.
Te conozco triste, feliz, cansado, furioso, borracho, neutro, emocionado, nervioso, excitado, sobrante, histérico, inútil, estúpido pero lo único que no conozco es tu mirada.
No sé cuando me mentis y cuando no, y creo que no te conozco bien, no te conozco del todo o no conozco a tu vos de ahora. A el vos que fingís ser o quizás este si sos vos.
No se si te conozco o si si. Lo único que se es que no vas a cambiar. No.
No. No vas a cambiar.
miércoles, 25 de marzo de 2015
domingo, 15 de marzo de 2015
(.
Que difícil se torna todo cuando esa persona pone en tu vida un paréntesis y nunca pone un punto final. La gente suele decirte, cuando conoce tu historia, que pongas vos el punto. Pero, ¿cómo ponerle un punto a un paréntesis abierto? Es un error gramatical, es algo, imposible. Posible es si se cierra el paréntesis, pero vos no podes cerrar un paréntesis que no abriste, por más que quieras ¿Se entiende? Es como escribir el final de una película que invento otra persona, no sabes el guión ni nada.
Cuando conoces a alguien, quieras o no, lo estas dejando escribir en tu libro de vida. A veces esa persona escribe un renglón, un párrafo, una hoja o casi el libro entero. A veces borra mucho una misma página y esta se arruga, se estropea, se rompe. Como le pasa a tu corazón. A veces existe esa hoja que tiene muchas orejas de leerse, pasar la hoja y volver a la misma. A veces esta marcada, para poder volver cuando necesitemos y a veces queda en blanco. Vacía. Como cuando alguien se va o como cuando alguien aún no llegó.
El mayor problema es cuando escribe un paréntesis. No se va ni se queda. Te jura que nunca va a volver a usar su lápiz con vos y al mes vuelve a abrir tu libro. Abre tu libro y lo cierra como lo hace con tu corazón. Lo rompe, lo arregla. Un día raya, otro día borra y colorea sobre las lineas. Me pones un paréntesis. Sos mi paréntesis.
A veces me gustaría poder arrancar hojas aún así corriendo el riesgo de romperme pero se que por más que arranques una hoja, ya estuvo ahí. Siempre la cortas mal y queda papel o por más que la cortes bien, queda papel. Queda esa marca de que alguien escribió ahí. Los recuerdos no se pueden arrancar ni se pueden borrar con una goma de borrar, porque, por más que borres el papel se arruga, y la marca queda, cuando se escribe tan fuerte, cuando la mina se clava profundamente, es difícil borrar, porque se nota el relieve. Si pasas el liquid paper la escritura se va, pero también queda la marca, de que algo existió. Algo que nunca empezó o que nunca termino, pero existió. Como existen la luna, la tierra y el sol.
Cuando conoces a alguien, quieras o no, lo estas dejando escribir en tu libro de vida. A veces esa persona escribe un renglón, un párrafo, una hoja o casi el libro entero. A veces borra mucho una misma página y esta se arruga, se estropea, se rompe. Como le pasa a tu corazón. A veces existe esa hoja que tiene muchas orejas de leerse, pasar la hoja y volver a la misma. A veces esta marcada, para poder volver cuando necesitemos y a veces queda en blanco. Vacía. Como cuando alguien se va o como cuando alguien aún no llegó.
El mayor problema es cuando escribe un paréntesis. No se va ni se queda. Te jura que nunca va a volver a usar su lápiz con vos y al mes vuelve a abrir tu libro. Abre tu libro y lo cierra como lo hace con tu corazón. Lo rompe, lo arregla. Un día raya, otro día borra y colorea sobre las lineas. Me pones un paréntesis. Sos mi paréntesis.
A veces me gustaría poder arrancar hojas aún así corriendo el riesgo de romperme pero se que por más que arranques una hoja, ya estuvo ahí. Siempre la cortas mal y queda papel o por más que la cortes bien, queda papel. Queda esa marca de que alguien escribió ahí. Los recuerdos no se pueden arrancar ni se pueden borrar con una goma de borrar, porque, por más que borres el papel se arruga, y la marca queda, cuando se escribe tan fuerte, cuando la mina se clava profundamente, es difícil borrar, porque se nota el relieve. Si pasas el liquid paper la escritura se va, pero también queda la marca, de que algo existió. Algo que nunca empezó o que nunca termino, pero existió. Como existen la luna, la tierra y el sol.
miércoles, 11 de marzo de 2015
Fútbol
El amor es como un partido. Vos sos el director técnico. A veces jugas de local (enamorándote) y abcs de visitante (cuando no sentís mucho). Vendes y compras jugadores, algunos los mandas a reserva, otros juegan en primera y algunos se van a la B. El partido consiste en tirar centro y hacer gol. De cabeza o con la pierna. Si un jugador no corre o no mete goles no sirve. Se hace un cambio y se lo manda al banco o se lo manda a reserva o se lo vende. Existe un solo jugador que es comodín. Es el que te motiva a hacer cambio. Tu ex. Ese es tu ayudante. Según él, cambias las tácticas. Es el que siempre tenes ahí, por si tiene que entrar a jugar.
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