viernes, 9 de enero de 2015

Listos, en sus marcas, YA

El domingo me voy, voy a empezar de 0. Pero, ¿estoy lista para eso? ¿Estoy lista para empezar de cero y dejarte atrás? ¿Estoy lista para dejar atrás todos los momentos que vivimos? ¿Estoy lista para dejarme atrás? ¿Estoy preparada para volver a ser feliz, sin vos?
Y la respuesta es obvia. No.
Todas las historias tienen un principio, pero esta, simplemente no la tenía. Nunca se terminaba entre nosotros dos. No existía un principio ni existía un final, no existía nada y a la vez existía todo. Nunca empezábamos y nunca terminábamos. Hasta hoy. Bueno, no hoy, hace una semana y tres días exactamente. Habíamos ido y vuelto tantas veces que siempre lo esperaba. Por eso quizás nunca volvía a empezar, porque sabía, que tarde o temprano me iba a volver a buscar. Vivía de eso, para eso, no me enganchaba con nadie más no porque no quería, sino porque no podía. Veía mi vida pasar por enfrente de su vida. Mis manos lo querían alcanzar y fallaban en el intento, pero, él retrocedía y me agarraba. Quizás quería a alguien así, o quería a él. Por amor, por vicio, por comodidad.
Pero, ese día, cuando peleamos y discutimos una vez más, sentí que nunca más, que todo se había ido. Que terminaba lo que nunca empezó. ¿Cómo puede terminar algo que no tiene un comienzo? Eramos un círculo, un laberinto sin salida, girando siempre en el mismo lugar, eramos un juego sin dados. Eramos destino. ¿Eras karma?
Siempre creí en la casualidades, hasta que me empecé a preguntar, ¿una casualidad, puede ser una causalidad? Y ahí, cuando menos me lo esperaba, comprendí.
Siempre lo había culpado a él por las cosas malas que me pasaban, pero él era un paso. Yo siempre lo había herido, inconsciente o conscientemente. Pero, ¿por qué no le podía decir adiós? O en realidad, a mi ser que no sabía amar sin herir era a quien no le podía decir adiós. ¿?.
Si de algo estaba segura era de que lo extrañaba, con el alma, con la carne viva, con la piel, cada lugar de mi cuerpo lo extrañaba. Mis ojos extrañaban verlo, mis oídos extrañaban su voz y oírlo reír, oírlo gritar; mi boca extrañaba besar aquellos pequeños y finos labios; mis manos extrañaban acariciarlo, abrazarlo, tocarle el pelo, hacerle mimos y mi lengua extrañaba recorrerlo.
Mi cabeza lo extrañaba más que mi mente, pero mi corazón no sabía lo que quería. Más de una vez pensé en llamarlo, suplicarle, pero yo no era así. Él me había creado, él me tenía que destruir. Él me había enseñado, muchas cosas, él fue mi maestro y mi primer gran amor.
Las historias puede terminar de dos formas, juntos o separados y supe que la nuestra no tenía el final que tienen las novelas, no tiene el final de los cuentos.
Mi cabeza no lo iba a olvidar, mi corazón no sé.
Mi corazón bombeaba por bombear, pero ni las emociones ni los sentimientos están ligados a él. El alma si.  ¿Cómo un órgano puede sentir? ¿Cómo un órgano puede amar? Y ahí me di cuenta que vivía contradiciendome.
¿Alguna vez te amé o amé a la persona que era yo con vos?
Ojalá pudiera hacerte tantas preguntas y que me las respondas, pero con lo único que me quedé de vos es de preguntas. No me dijiste ni adiós ni me dijiste por qué. Te fuiste, como siempre que te vas, llevándotelo todo porque sabes que vas a volver. Y ya no sé si quiero que vuelvas. Si volves una vez más no me vas a encontrar, porque, ya no hay nada que te puedas llevar, te llevaste todo lo que alguna vez me perteneció.
Te llevaste el órgano que me permite estar viva, me secaste la sangre de las venas, me rompiste todos mis huesos, me cortaste mis extremidades, te alojaste en mi mente y me desnudaste el alma.
Estoy sola, rota y desnuda. Mi vida ya no es mi vida, ahora es una vida.
Vivís en mí, yo ya no vivo. Son tus recuerdos los que viven en mí.
Y estoy vacía, no tengo nada, no me queda nada. Lo único que me queda es una botella de jugo, un cepillo de uñas y mil quinientos ochocientos momentos.
Cada vez que pienso en vos, mi mente siempre encuentra un nuevo recuerdo tuyo. Y así no puedo, por eso. te voy a dejar atrás. Pero...¿cómo? ¿Cómo se detiene?
El domingo me voy. Es mi chance de volver a empezar, alejada de vos, alejada de lo que me hace mal pero tu recuerdo esta ahí. Aunque vive en mí. Pero, ¿estoy lista para eso? ¿Estoy lista para empezar de cero y dejarte atrás? ¿Estoy lista para dejar atrás todos los momentos que vivimos? ¿Estoy lista para dejarme atrás? ¿Estoy preparada para volver a ser feliz, sin vos?
Y la respuesta es obvia.
No. Sé.
¿Quiero a alguien más?
¿Cómo se quema un libro que nunca se empezó? ¿Cómo se apaga un fuego que  nunca se incendió? ¿Cómo se corre una carrera que nunca existió? ¿Cómo dejarte atrás si lo nuestro nunca tuvo un comienzo?

over

-Lo nuestro fue un desliz-. Le dije. Mentí. Para mi no había sido un desliz, y en todo caso si lo fuese, yo lo había querido. Lo miré, para ver si me respondía. Mire su boca. Me quede tildada ahí un par de segundos y lo miré a los ojos otra vez. Me puso esa cara que pone la gente cuando quiere algo. Cara de perrito mojado. Me quedé pensando. Le pase la mano por el hombro.
-Lo nuestro paso hace rato-. Y le sonreí. Me seguía mirando. Pero aparte la vista, no quería que el sepa que le estaba mintiendo. Para mi no había pasado, no la quería con la misma intensidad con la cual lo quería hace 5 meses atrás, pero lo quería. Con o menos intensidad, lo quería. Una pequeña parte de él, aún vivía en mí.
Quería cortar esa tensión.
-¿Volviste con ella?-. Que buena pregunta para romper la tensión. Si en algo era especialista, era en cagarla. Siempre arruinaba todo. No sabía amar sin herir.
-No, ¿por qué me preguntas eso?-. Mientras me decía que no puso esa cara, esa cara que conocí muy bien, esa cara de te estoy mintiendo pero no quiero que sepas la verdad. Esa cara que no la puedo describir, pero la conozco y sé que significa.
-Por nada, preguntaba-. Me crucé de brazos y lo miré, enamorada, mientras él no me veía. En realidad nunca me vio como yo quise que me viera. Nunca me vio para ser más precisos. ¿Por qué estaba mirándolo así si nunca lo amé? Quizás me estaba aferrando a él porque ya no tenía a nadie, estaba sola, una vez más y verlo ahí, fue, algo para mí.
Él seguía hablando con mi amiga y sentí que sobraba, que nunca había encajado. Cuando mi amiga termino de hablar nos fuimos y se fue, como había llegado a mi vida, sin decirme adiós sin prometerme nada. Se fue, como lo hacen todos siempre. Te rompen el corazón y se van. ¿Por qué te rompen el corazón si no le interesas?
Por favor, no vuelvas otra vez, ni me hables cuando vuelvo con mi ex.