-Lo nuestro fue un desliz-. Le dije. Mentí. Para mi no había sido un desliz, y en todo caso si lo fuese, yo lo había querido. Lo miré, para ver si me respondía. Mire su boca. Me quede tildada ahí un par de segundos y lo miré a los ojos otra vez. Me puso esa cara que pone la gente cuando quiere algo. Cara de perrito mojado. Me quedé pensando. Le pase la mano por el hombro.
-Lo nuestro paso hace rato-. Y le sonreí. Me seguía mirando. Pero aparte la vista, no quería que el sepa que le estaba mintiendo. Para mi no había pasado, no la quería con la misma intensidad con la cual lo quería hace 5 meses atrás, pero lo quería. Con o menos intensidad, lo quería. Una pequeña parte de él, aún vivía en mí.
Quería cortar esa tensión.
-¿Volviste con ella?-. Que buena pregunta para romper la tensión. Si en algo era especialista, era en cagarla. Siempre arruinaba todo. No sabía amar sin herir.
-No, ¿por qué me preguntas eso?-. Mientras me decía que no puso esa cara, esa cara que conocí muy bien, esa cara de te estoy mintiendo pero no quiero que sepas la verdad. Esa cara que no la puedo describir, pero la conozco y sé que significa.
-Por nada, preguntaba-. Me crucé de brazos y lo miré, enamorada, mientras él no me veía. En realidad nunca me vio como yo quise que me viera. Nunca me vio para ser más precisos. ¿Por qué estaba mirándolo así si nunca lo amé? Quizás me estaba aferrando a él porque ya no tenía a nadie, estaba sola, una vez más y verlo ahí, fue, algo para mí.
Él seguía hablando con mi amiga y sentí que sobraba, que nunca había encajado. Cuando mi amiga termino de hablar nos fuimos y se fue, como había llegado a mi vida, sin decirme adiós sin prometerme nada. Se fue, como lo hacen todos siempre. Te rompen el corazón y se van. ¿Por qué te rompen el corazón si no le interesas?
Por favor, no vuelvas otra vez, ni me hables cuando vuelvo con mi ex.
No hay comentarios:
Publicar un comentario