domingo, 25 de febrero de 2024

la única

se muy bien que mi boca no es la única que te roza, 
que no soy la única a la que le regalas tus madrugadas más activas,
como también se que no solo a mí me das todas y cada una de tus noches de picardía. 

se que no soy la primera ni seré la última en participar de tus macabros juegos,
simplemente soy una lluvia pasajera, que visita de vez en cuando tu árido terreno. 
pero no me gusta saber que no solo conmigo te acurrucas en las tardes frías,
me aburre y me resulta predecible saber que sacas más de un suspiro,
porque yo vivo por el perverso tironeo del secreto compartido,
de dudar todos los días si soy la única con la que hablas y le contas tus cometidos.
 
no me interesa saber a cuántas más has hechizado
ni a cuántas conoces, 
acaricias
o cuántas más en tus suaves sábanas se han enredado, 
tampoco me interesa enterarme que hay más velas en tu candelabro, 
cuántos fósforos has prendido
y cuántos cuerpos has incendiado.

no lo quiero saber,
no lo necesito,
pues yo quiero fingir que solo por mí tu mueres, querido compañero sin lazo afectivo. 

no compartiremos el mismo destino,
es que la línea que nos une solo tiene un sentido,
pero no me gusta que me cuentes que la lista no termina conmigo,
si ya sé cuál es el fin de este recorrido,
¿qué sentido tiene saber a ciencia cierta que a otros corazones le sacas latidos?
no quiero saber que transcurris otras rutas, 
que conoces otros dolores, 
que acaricias cicatrices, 
que saboreas otros olores.  

y no, no te confundas, no te quiero ni te aprecio, 
solamente soy una más en tu camino lleno de excesos,
solamente cuando la noche cae en mis pensamientos 
no me gusta saber que no soy la única dueña de tus deseos. 

miércoles, 21 de febrero de 2024

you're not mine

"Ay no, no, 
no es justo, 
porque me besas y el tiempo se detiene,
y yo soy tuya, pero vos no sos mío". 

Say Don't Go - Taylor Swift 

martes, 20 de febrero de 2024

Algunas tienen la suerte, otras la esperanza y yo, yo no nací para ser amada

Siempre creí que no había nacido para ser amada. He amado, incontables veces. Me he obsesionado, he querido, he odiado, he deseado, pero no he sido amada. 

He experimentado la sensación de tocar el cielo con las manos y haber descendido al mismísimo infierno a la vez. Me he quemado con el fuego, ardiendo de desolación. He sufrido, he sentido, he mentido, he confiado, he creído. 

Siempre he amado, hasta el hartazgo, hasta sentir el dolor en los huesos, hasta desvanecerme poco a poco, consumiéndome hasta quedar en la nada. Se han calado en lo más profundo de mi ser y me han destruido, pisoteado, aplastado, arruinado. He perdido mi esencia, pero siempre, siempre, siempre, la he recuperado.

No nací para ser amada, porque soy yo la que amo. El amor no me necesita, pero yo a él sí. El amor me esquiva, me recuerda todos los días que las relaciones que tiene para ofrecerme son vacías. No hay caricias, no hay entrega. No hay compromiso, no hay espera.

El amor no me llama ni me visita. El amor no se desliza por mi piel como si fuese una gota de agua fría. El amor no corre por mis venas, porque están secas, rotas, deshechas. La pasión murió, en mí, en mi cuerpo, en mi alma, en mi corazón.

El amor, ¿qué es el amor? 

Mi concepto errado e irreal de amor. Una utopía. Una ilusión. Aquella nube que tanto deseo alcanzar, pero que nunca puedo tocar. El sentimiento de querer tenerte para toda la eternidad, compartir la vida juntos, acompañarnos al andar.

Siempre supe que no nací para ser amada. Algunas tienen la suerte, otras tenemos la esperanza. He amado, amo y amaré incontables veces. Me obsesioné, quise, odié, deseé y lo intenté. Me tropecé, me levanté y otra vez amé. Pero no, no nací para ser amada. Nací para ser el proceso, el punto de partida, pero nunca el de llegada. No nací para ser recordada, nací para ser olvidada. Nací para ser el souvenir que queda inmóvil en la repisa de los recuerdos, la media más deteriorada y vieja que se perdió en el cajón más inútil del ropero. Nací para ser aquello que descubrís que no queres, aquello que descubrís que queres.

Y es que yo no nací para ser amada, simplemente nací para ser aquella que ama.

lunes, 19 de febrero de 2024

Loca

Él no sabe todos los sentimientos que dominan mi ser. No conoce mis pensamientos más profundos ni mi capacidad de sobrepensar. No se imagina lo posesiva que puedo ser ni las historias que armo en mi cabeza cuando no me puedo dormir. 
Él no me conoce, porque a la tercera vez que interactuamos ya estábamos deshaciéndonos de nuestra ropa en el suelo de su habitación, y es que solamente me bastaron cincuenta palabras, un par de preguntas, dos horas de charla y un encuentro para permitirle entrar a mi vida, sin que sepa cómo estoy emocionalmente. 
Le advertí que quizás la cerveza que había tomado de más era la que estaba causando que sea tan extrovertida, porque realmente no lo soy, pues si bien hablo mucho y siempre toco diversos temas de conversación, cuando se trata de amor soy una ovejita, una nena de quince años que observa desde lejos al que le gusta en el recreo, soy la que se refugia en el centro de la vergüenza y timidez, evadiendo así afrontar la realidad.
-Estoy re loca- le susurré mientras acariciaba cada uno de mis lunares. 
-A mí me viene bien, soy introvertido- dijo, sin inmutarse, mientras me regalaba la sonrisa, esa sonrisa por la que accedí a tener una cita.
Y en ese momento comprendí que no dimensiono la seriedad de mis palabras, no. No estoy loca. Quizás la expresión correcta es que siento demasiado. 
"Chau loca". Recordé aquellas dos palabras que me dijo alguien una vez en el pasado después de despedirnos. 
¿Cuántas veces ya habían puesto en tela de juicio mi cordura? ¿Y personalidad? MILES. No me alcanzarían ni diez manos para contarlas. Es que es sencillo caratular a las personas que sentimos y expresamos demasiado, las personas que nos abrimos y comunicamos lo que nos pasa.
Y si, creo, a ciencia cierta, que era la primera vez que alguien, cara a cara, se reía y me decía que estaba bien, que sea loca, que él necesitaba una loca. Alguien que al siguiente día de vernos, luego de no responderle un mensaje, me propuso un plan para compartir tiempo juntos y no solo eso, sino que al proponerlo recordó algo totalmente minúsculo que le comenté, como que los domingos me gustar ver un programa de televisión. Alguien que no invade mis espacios, alguien que los respeta, alguien que me escucha, que le interesa. De todos modos tampoco es ningún santo como para empezar a prenderle velas, pero en estos tiempos, donde el detalle queda olvidado en la esquina del rincón más recóndito de la mente, esto es algo que vale la pena.
¿Cuántos hombres pasaron por mi vida a los cuales no les interesó en lo más mínimo que no estaba loca? ¿Cuántas veces tuve que repetir el mismo discurso? ¿Cuántas veces les pedí que sus planes personales los hagan en los días que no hayamos hecho nuestros planes? ¿Cuántas veces le rogué su tiempo y atención? ¿Cuántas veces le pedí que mejore su relación con él mismo? ¿Cuántas veces le pedí que no me apague? ¿Cuántas veces le supliqué que me diga la verdad? ¿Cuántas veces tienen que perderme para luego volver a buscarme?
Siempre, todos y cada uno, recuerdan una vez que me perdieron que fui, soy y seré la mujer de su vida, siempre luego de haberme lastimado y haberme catalogado como la loca. Cuando saben que no estoy loca. 
Él jamás será él, ni él, ni el último hombre que me atrajo el año pasado. 
¿Cuántas veces tienen que herirme para darse cuenta que soy lo que quieren?Decime cuántas, para después venir con el papel de héroe hipócrita que pide perdón por actitudes que nisiquiera dimensiona ni comprende. Solo pide disculpas porque es lo más fácil y lo que corresponde. No hay una introspección ahí, hay egoísmo y narcisismo disfrazado de necesidad, porque me dejaste o te deje por tus actitudes y soy yo la que demonizan en la relación, cuando todo el tiempo mi único error fue entregar mi corazón y pretender que ames de la misma forma que yo, porque me sale así, porque me entrego en cuerpo y alma en la relación, porque siento y amo demasiado. 
Encima tienen el descaro de cruzar todo el camino de piedras arrodillados, suplicando que los comprenda, que les de otra oportunidad simplemente para sentirse bien con ellos mismos, ya que si realmente les importara no volverían, porque saben que no están a la altura de lo que merezco ni son lo que necesito. Es que son tres meses en los que cambian, para dos días después volver a flanquear.
Yo quiero que desnudes tu alma, que me muestres tu vulnerabilidad, que me cuentes tus secretos más oscuros y me otorgues la confianza necesaria como para romperte el corazón y yo quiero entregarte lo mismo a vos. Quiero darte el poder de que en cualquier momento me puedas clavar el cuchillo y retorcerlo hasta desangrarme, pero aún así no lo hagas. Se que eso no es para cualquiera, ya que la confianza es un camino lleno de rosas y espinas, que pinchan y desangran, que armonizan y entusiasman. Eso es el amor, es darle un revólver a la otra persona sabiendo que puede apretar el gatillo cuando quiera, pero no lo va hacer. Eso es la confianza.
Entonces, un viernes a las dos y cuarto de la mañana, después de haber rechazado su propuesta y que no me haya respondido más, mi mente fantasea en si cuando salga a bailar le envío un mensaje a las tres de la mañana preguntándole qué está haciendo para que me diga que está viendo una película o está tomando algo con los amigos, y efectivamente este haciendo eso, o me haya mentido y este jugando con el corazón de otra estúpida como yo, así le respondo que buena onda, pero por dentro reprima mis ganas de pedirle que me invite, procurando y deseando con todas mis fuerzas que me suplique que vaya corriendo a tirarme en sus brazos, para pasar esa noche juntos, cuando lo conocí hace menos de una semana e intercambie menos de cinco mil palabras con él.
Esa soy yo y esa seré. El lema de mi vida siempre será que prefiero sacarme la duda que quedarme con las ganas, porque llorar es algo que me sale natural y sufrir es algo que sé, conozco y no le temo, por lo que me secare las lágrimas una vez más mientras encuentro un nuevo hombre que amar.