viernes, 17 de octubre de 2014

ESTO SE RESUELVE
CON UN BESO Y UN TEQUILA 

y ahora qué

Lo miré. Estaba serio, mirando la gente que pasaba enfrente de nosotros. Estábamos sentados en el cordón de la vereda. Entre los dos había tensión, desde que mi error causó un quiebre en la relación ya nada era igual, no era lo mismo. Notó que lo miraba y giró su cabeza hacia mi; clavó sus ojos marrones en mi y fue ahí que comprendí que estaba vacío, que estaba frío, distante, que ya no era él. Comprendí que su mirada ya no era mía, que su sonrisa se había desaparecido, que en su mente ya no habitaba yo, sino, algo más.
Y como te conocía y lo predije, como te conocía y lo supe, ya me habías dejado de amar. Pero, ¿cómo se le dice adiós a la persona que amaste por tanto tiempo sin poder lastimarla? Yo también lo había dejado de amar, hace mucho tiempo, en realidad, nunca terminé de sentir que lo amaba. Cuando pensaba en él, en nosotros, en todo lo nuestro, aquello que llamábamos nuestro, siempre me surgía un pero. Sentía que había algo, no sabía que, ni tampoco como ese sentimiento había llegado a mí, pero estaba, carcomiéndome los huesos, apartándome del amor que creí tener habitando dentro mío.
Abrió su boca, despegó sus finos labios, a los cuales estaba acostumbrada pero notaba fríos al besar y lanzó esas cinco palabras que ningún enamorado quiere oír, que ningún amante quiere oír, que nadie jamás en la faz de la tierra quiere oír.
-Creo que tenemos que hablar-. Terminó de pronunciar esa frase tan reconocida y sentí que mi corazón se paralizaba, o tal vez comenzaba a funcionar.
-¿Hablar? ¿De qué?-. Respondí  asombrada.
-Siento que, ya no funcionamos bien juntos-.
Él estaba dejándome. Esa debí ser yo, pero, ¿Por qué no lo hice? Aparto su mirada de la mía y sentí como mil cuchillos eran clavados en mi corazón, en mi alma, en mí ser.
-¿Esto significa un adiós? Porque creo que yo todavía no quiero dejarte ir, nos queda mucho por recorrer. Podemos volver a empezar, ya no voy a cometer el mismo error, confía en mí, ¿Vos confías en mí?-. Estaba dándole un monologo interminable, con razones estúpidas y a la vez me preguntaba porque esas palabras salían de mi boca si esta separación era lo que había estado esperando tanto tiempo.
-No, no confío en vos. Ese es el problema, sino hay confianza en una relación, no hay nada-. Me dijo con una voz quebradiza.
-Ya te pedí perdón, todos nos equivocamos y todos merecemos segundas oportunidades-. Dije.
-No sé, lo tengo que pensar-. Se levantó y me saludó con un beso en el cachete.
-¿Así te vas? ¿Terminó todo? Necesito razones-. Cuando terminé de decir eso comencé a llorar. Volvió hacia mí y me beso. Fue el beso más lindo que jamás me habían dado.
-Te amo, chau-. Comenzó a caminar hacia ningún lado, hacia la nada. Pensé en seguirlo, correrlo, sentía por mis venas que lo amaba, el corazón lentamente me dejaba de latir, sentía como se rompía lentamente pero no, yo no estaba enamorada, yo no me enamoraba. Lo pensé y lo dudé y preferí observar como el amor de mi vida se escapaba de mis brazos, de mis ojos, de mis besos.

Pero, yo quería eso, yo me había buscado eso, ¿Por qué ahora me dolía verlo partir? Sentí que estaba perdiéndolo todo y eso dolía, dolió, duele e iba a doler. ¿Y ahora qué? 

20 DÍAS CON 17

Estoy muy enojada con todo. Si fuese por mi dejaría todo por volver con él, estoy super predispuesta a arrancar de 0 pero él, ya no es él y eso me duele más que nada.