domingo, 31 de enero de 2016

No me interesaimporta

A mi no me importa que no me regales flores.
A mi no me importa que tengas mil amores.
A mi no me interesa que no me pasees en tus coches.
A mi no me interesa que salgas todas las noches.
A mi no me interesa tener un futuro compartido.
A mi no me importa tu pasado, ni lo que te ha sucedido.
Yo solo quiero vivir este presente contigo.
A mi no me importa si me llamas a las 3 de la madrugada.
A mi no me interesa si tenes vicios, y que no te importe nada.
A mi no me importa si compartís tus besos, total yo hago la mia, ni me importa si no me hablas en todo el día.
A mi no me importa volver sola a mi casa, a mi no me gusta tener que estar atada.
A mi no me interesa si me cambias por tus amigos, por ir a la plaza con ellos o por los partidos del domingo.
Yo no quiero ser tu dueña ni tampoco que vos seas el mio, yo solo quiero besarte y que sigamos siendo amigos.

viernes, 22 de enero de 2016

Picky

Estaba sentado, tomando un café. Hacia poco había mirado el reloj de la cocina y marcaban las 3:02 AM. Sabía que en cualquier momento o el teléfono o el timbre iban a sonar.
Me levanté para prender la tele, no podía dormirme. Tenía un insomio gigantesco, pero en el fondo, era porque tendría que haber salido y no lo hice.
Suena el timbre. Algo dentro mio sonrió. Me dirigí hacia la puerta y la abrí lentamente.
-¿Puedo pasar?-. Me dijo destilando un aliento a alcohol de su boca.
-¿Tan temprano hoy? De la previa te viniste para acá-. Le respondí mientras bostezaba.
-¿Ya te vas a dormir?-. Me preguntó con los ojos llorosos.
-No, pasa-. Le dije dando vuelta los ojos.
Entro y se desplomó en el sillón, en su sillón. Me señaló la cocina y me dijo con los labios "agua".
Me crucé de brazos y comencé a analizar que iba a decirle ahora.
-¿Es tu hobby venir todos los sábados a la madrugada a mi casa?-. Dije irónicamente.
Cerró los ojos y se largó a llorar.
-Me dejo, otra vez-. Dijo moqueando.
Fui a la cocina a traerle el maldito puto vaso de agua. Siempre era lo mismo. Él la dejaba, y ella venía corriendo a descargar sus emociones en mis brazos. Me usaba y yo, yo la amaba.
Nada peor que la persona amas no te ame es amarla sin tener esperanzas de que algún día te pueda amar porque esta rota.
La miré mientras ella lloraba. Estaba tan desprolija, tan chiquita. Era una tazita de porcelana. De aspecto sólido y fuerte pero tan frágil por dentro. Un solo golpe y se rompe en pedazos.
Su vestido negro estaba arrugado. Tenía los zapatos en la mano y la cartera atravezada en su pecho.
-¿Me vas a traer agua o no?-. Dijo despertándome de mi observación.
-Si. Anda desvistiendote, ¿Llamo a tus amigas?-. Le dije mientras iba a la cocina, con un tono de autoridad.
Era una nena caprichosa maleducada, necesitaba límites.
Agarré un vaso de la alacena y cuando estaba a punto de abrir la callina me abrazó por la espalda.
Como me gustaban sus abrazos, si algo deseaba en todo el mundo era morir en ellos todas las noches.
-Te quiero estúpido-. Me dijo mientras se reía y tambaleaba.
-No-. Le dije decidido. -Si me quisieras jamás me abandonarías por el primer tarado con auto y plata que te cruzas, estas muy confundida-. Le dije apartándola de mi.
Se quedó en silencio. Me miró fijo y me besó. Después se fue corriendo y se tiro en mi cama.
Deje el vaso y fui tras ella, ciego.
La levante cuidadosamente y la cambié. Le puse su pijama, que era una vieja remera mía y la metí en la cama. Puse la alarma a las 6 y me acosté así como estaba a su lado.
Siempre que le rompían el corazón volvía a mi, porque sabía que yo podía rearmarselo cada vez que ella quisiera, pero lo que ella no sabía era que cada vez que yo la arreglaba a ella me rompía cada vez más a mi.
La tapé y le di un beso en la frente. Ella me agarro la cara y me beso, apasionadamente.
La bese, como nunca. Estaba tocando a la mujer que amaba pero jamás iba a tenerla para mi.
La amaba, mierda que la amaba. Me volvía loco. Tenía algo que arruinaba todo mi sistema. Tenía la contraseña de mi.
Lo que ella no entendía era que yo sufría.
Me acosté a su lado y ella se acurrucó en mi pecho. Comenzó a enrular mi pelo en su dedo y se durmió.
La alarma sonó.
La sacudí para despertarla. Se levantó. Se vistió. Se lavo la cara y me besó.
-Creo, creó que te amo-. Me dijo sonriendo. -Mañana te hablo-. Cerro la puerta.
Me dijo eso y me quede pensando que la tenía, que siempre la tuve y en realidad no la amaba.

jueves, 21 de enero de 2016

Truco

Se reparten las cartas. Estas sentado enfrente mio mirando tus cartas y a la vez mirandome de reojo.
Algo adentro mio me pide a gritos que me levante de la silla y me vaya, pero otra parte de mi quiere jugar con vos.
Vos sos mano, como siempre tenes ventaja.
Me cantas envido. No lo esperaba. Nunca espero ninguna de tus jugadas.
Tengo 24, no es mucho, pero ¿y si vos no tenes nada?
Me decís que tenes 28. Me salió mal, pensé mal. Te digo son buenas.
Tus mentiras son buenas.
Me sonreís y tiras el 10 de basto
Comienzo a pensar que debes tener un 5 de basto y que probablemente tengas algún 2 o algún 3, porque aunque tengas una carta mala emanas mucha confianza.
Algo dentro mio se tranquiliza, puedo ganar este partido.
"A todo o nada" es mi lema y te mato con el 3 de oro. Gané la primer mano y eso me da a entender que alguna vez podemos llegar a algo. Veo un futuro juntos. Pero no sospecho que inflarme el pecho, subirme hasta el cielo sea otra de tus jugadas.
Suspiro y te tiro el 10 de copas, esperando lo peor, es la mejor carta que me queda.
Te reís burlonamente, dándote cuenta que no tengo nada y que te di todo. Te regale el partido, me regale con vos.
Me cantas truco poniendo en jaque todos mis sentimientos. Tendría que irme al mazo, dejarte pasar pero cuando te miro, me dan ganas de no irme nunca al mazo.
Hago con la cara un gesto de aceptación y te digo lo que siento. Te gusta sorprenderme y venderme gato por liebre. Siempre con estas trayendo entre manos una nueva.
Te digo "quiero" transformando mi gesto en palabras, deseando poder decirte "yo te quiero", que dejes las cartas y me beses eternamente.
Tengo todas las de perder con vos pero no importa, porque me gusta estar así. Disfruto tu compañía, tu habla y tu escucha. Me divierto, me haces bien aunque no me doy cuenta del mal que me estas haciendo realmente.
Super confiado pones el 7 de espada y miras desafiándome, autoproclamándote ganador. Falta una mano y vos ya estas celebrando mi derrota.
¿Cómo no me doy cuenta que me vas a ganar? Tengo todas las pruebas para darme cuenta y aún así, ante vos soy tan ciega.
Me pedís el retruco porque sabes que no tengo nada.
Querés exprimirme hasta la última gota y herirme sin piedad.
Te digo que si, porque con vos a todas. Te mandaría a la mierda y te iría a buscar quedándome porque estas ahí.
Te digo que si porque con vos siempre todo es si, soy débil frente a tus armas.
Te estoy diciendo que quiero el retruco con un 4 de copas, la carta más inútil y menos valiosa, porque me volves loca y quiero tenerte.
Me doy cuenta que yo soy mi carta, eso soy yo para vos, un 4 de copas.
Te veo poner el ancho de espadas y veo como algo dentro dentro mio se empieza a romper, de a poco, lentamente, en pedazos.
El dolor es fatal e insoportable.
Me ganaste.
Pongo mi 4 de copas, porque aún sabiendo que perdí, intento jugar mi última carta, que sientas pena y te quedes conmigo igual pero te veo levantarte de la mesa sin ver, ya que comiste y te vas, no te importan las migas que dejas.
Te veo enorme, alto y fuerte, y vos a mi me ves chiquitita, me sobras.
Mi corazón se termina de romper y ese brillo que había dentro mio se apaga.
Mis ilusiones se desvanecen y tu recuerdo permanece, aún terminado el partido.
Te vas caminando hacia la puerta y cruzas el lumbral, la cerras fuerte haciendo un eco con tu nombre en toda la habitación.

martes, 19 de enero de 2016

Deseo

De repente, estoy cruzando la puerta de la pista de cumbia de la mano de otro. Lo veo, parado en la barra, con los imbéciles de sus amigos. Estaban comprándose unas birras, como era de costumbre.
No pensé que lo iba a encontrar hoy, en el boliche, no me había respondido el mensaje.
Apreto fuerte la mano del otro y le doy un beso, diciéndole despacio que vayamos para la derecha. Demasiado tarde, él me esta mirando.
Su sonrisa se transforma en cara de odio. No sé si saludarlo o no, ya que mis amigas están con él y los estúpidos de sus amigos.
Le suelto la mano al otro y lo voy a saludar. No le doy un beso como de costumbre, le pongo la mejilla.
Sus amigos miran mal al otro, como si fuese su enemigo de toda la vida y que esta haciendo algo que esta mal, muy mal.
El otro me espera, tan lindo como siempre, sin comprender que pasa, pero me espera.
Saludo a todos y me voy, cuando me agarra el brazo y me grita:
-¿Qué te da ese qué no te doy yo? ¿Sos la única?-. Me dice enojado. Parece que se arrepiente de haberme dicho eso pero aún así no me suelta.
Lo miro sin comprender hacia dónde quiere ir.
-No entiendo-. Le digo gritando porque la música suena cada vez más fuerte.
-Malena-. Me dice mientras mira al otro -Mirale la cara que tiene, ¿por ese me cambias? ¿Qué te dice este, te dice que te quiere?-.
Se estaba comparando con el otro, algo que jamás pensé que haría.
Me rio fuerte y le imploro que me suelte.
-No entiendo por qué te reís-. Me dice serio.
Siento miedo. Cada vez me apreta más fuerte el brazo. Miro al otro y no esta viendo la escena, esta hablando con alguien. Me quedo más tranquila.
-Soltame, en serio, después hablamos-. Le digo cada vez más asustada.
Lo miro a los ojos y lanzan llamas de fuego que se meten en los mios, dejándolos casi ciegos.
Me suelta y hace ese gesto. El gesto de "anda". Levanto una ceja y me voy.
Se que voy a lamentar hacer eso.
-Seguramente el banana ese te dice todo lo que queres escuchar, no me exijas nada, tomatela-. Termina de decir.
Sus palabras son como dagas envenenadas. Entran directo a mi corazón, quedándose ahí. Siento que algo dentro mio se rompe, poco a poco, cada vez más.
Dejo la escena sin mirar atrás. El otro me mira y me dice:
-¿Quiénes son?-.
-Amigos de las chicas-. Y luego sonrió.
Me besa la frente y me agarra la mano. Lo abrazo y lo miro a él.
Ya no esta. Están todos ahí bailando, menos él.

lunes, 18 de enero de 2016

Borracho - De La Gran Piñata

Una de mis canciones favoritas, sin dudas. Lo que siente uno cuando se enamora de alguien que no lo ama como esperaba, como quería.

Mirame
por piedad
no me mires
no sonrías
date vuelta
y andate
quedate
un pucho más
pero toma distancia.
Y abrazame
y besame
no me toques
que duele
pero besame
que duele sino
vos conoces
la salida
dejame solo
no me dejes
por favor.
Triste y
casi hermosa
me perdiste
por buscarte
un día
que andábamos
sin buscarnos
pero sabiendo
que yo que se
que cosas.
Triste
y casi hermosa
hermosa
y casi triste
me perdiste
por buscarte
un día
y yo
buscándote
todavía
por acá.
Basura que no
huele a basura
huele mal
y se sospecha
algo raro
no me escuches
que ya
debo estar
muy borracho
pero
escuchame
si yo
te quiero
si yo
no puedo
ni aunque
quiera
yo no puedo
hacerte
mal
escuchame
si yo
te quiero
si yo
no puedo
hacerte
mal.

Acuerdo

Estoy dirigiendo todo mi cuerpo cansado hacia la puerta. Mis pasos son fuertes y claros. Quiero que los oigas. Torpemente me choco con el horrible sillón que puso tu mamá en el living. Insulto en voz alta. La concha de tu madre grito. Por más que haya descargado, sigo igual.
Llego a la puerta y al lado de ella miro las fotos que están colgadas en la pared. Que lindo estabas de chiquito. Que lindo sos. Que vicio son tus besos. Tengo ganas de volver corriendo y que me los des, todos, porque son mi veneno. Mi veneno favorito. Podría morir tranquilamente envenenada en tus besos. Sería feliz.
Pero, me acuerdo que me echaste y se me vuelve a romper el corazón en dos, en tres, en ocho, en veinte pedazos.
Toco el picaporte, abro la puerta y esta cerrada. No sé si mis lágrimas van a soportar verte una vez más, después de lo que me dijiste y seguir conteniéndose. Quieren salir, como vos de mi vida.
Siento tus pasos. Estas atento, escuchando todo.
Estas parado en la puerta de la cocina sonriendome. No entiendo por qué estas feliz, si yo estoy echa un desastre emocional.
Caminas hacia mi y me abrazas. Estoy rígida, no te devuelvo el abrazo. Tus fuertes brazos rodean mi cuerpo entero. Los mios siguen al costado de mi tronco, estáticos. Tengo ganas de sentir tu piel contra la mia pero ya esta.
Levanto la mirada para ver tu cara y tenes los ojos cerrados. Los abrís y me vuelvo a enamorar una vez más. Me das un beso en la frente y me acunas en tu pecho.
Comienzo a llorar sin producir ruido. Lloro en silencio. Te estoy mojando la remera y no me importa. No me importa arruinarte la ropa, no me sentiría mal si te rompo la play porque vos me destruiste.
Sacas la llave de la puerta del bolsillo del pantalón y sin soltarme la colocas en la cerradura. Giras y abrís.
Soy libre, pienso. Libre de tu cuerpo, libre de tus besos, libre de tus caricias y libre de tu forma de hacer el amor. Libre de tu risa, libre de tus manos.
Pero no soy libre de vos ni de mi mente. No soy libre de tu recuerdo.
Te busco la boca y beso tus labios fríos una última vez más.
-Te quiero y perdón-.
Te digo tímidamente. Ya te di todo, ya me quitaste todo.
Abro y salgo por la puerta. Comienzo a caminar secandome las lágrimas con el dedo índice. Siempre termino igual, parchandome sola.
No miro atrás.
Me estoy yendo y no estas volviendo a buscarme.
Me pongo los auriculares y comienzo a llorar mientras escucho tristes canciones de amor.
Hago una cuadra y pienso en que ya nunca más voy a pisar este asfalto, ya no más voy a caminar estas baldosas. Miro la plazita donde nos encontramos por primera vez. Tengo ganas de volver a tu casa y mirarme en el espejo del baño una vez más.
De repente, siento un brazo agarrandome el hombro. Ruego por que no seas vos.
Sos vos.
-Hagamos otro acuerdo, sabes que no puedo ser solo tuyo-. Me dice haciendo una mueca de y qué querés que haga. Me deja helada. Con el corazón a mil.

miércoles, 13 de enero de 2016

Todo ese estúpido viaje de amor

-Y vos, ¿crees en el amor?-. Le pregunté mientras mirábamos el cielo estrellado.
Me miró sorprendido por la pregunta que le hice y me respondió con un tono decidido.
-No-.
Seco. Duro. Distante.
Le sonreí. Me reojeo y se puso serio.
-El amor es una idea. La gente siente cosas y quiere para todo ponerle un nombre. ¿Así estamos bien vos y yo o no? Y no necesitamos ser novios, ponerle un titulo. Te quiero y me queres. Que te veo, que me celas, que no puedo comer un puto asado con mis amigos porque me rompes las bolas para que te vaya a ver. Todo ese estúpido viaje de amor-. Termino de decir sin mirarme nunca.
Su cara estaba dura, con rasgos de enojo. Se tranquilizó poco a poco.
-Sabes como soy-. Le dije tratando de calmar ese momento tenso.
En otro momento de mi vida me hubiese puesto a llorar, porque deseaba más que nadie tener a mi príncipe azul pero ya había crecido lo suficiente.
Le hubiese dicho que era un insensible de mierda y que su pasado no era su futuro, que no todas teníamos la culpa de que en algún momento de su corta vida le hayan roto el corazón.
-Yo creo en el amor, pero no lo siento a tu lado-. Agregué.
Me sonrió, como si hubiera salvado su vida.
Pensé que estaba vacío, que era un poco infeliz pero preferí acurrucarme en sus brazos vacíos de promesas y acomodar mi cabeza en su pecho mientras me daba un beso en la frente humillando a todas las novelas románticas que había leído durante toda mi vida.

SIGNOS

Ella era de Libra. Amaba leer su horóscopo. Vivía a base de él. Creía en los astros como un nene de 8 años cree en Papá Noel.
Su ex novio era de piscis. Siempre supo que eran tal para cual. Leyó en aquellas búsquedas interminables que piscis era un signo compatible con libra. Lo busco en todos lados. Lo perdió. Creyó amarlo.
De vuelta al ruedo buscando un pisciano para amar. Se entristecía cuando no lo hallaba. Su vida amorosa giraba entorno a eso.
Un día, leyó en un horóscopo que piscis era compatible también con libra.
Contenta, se fue a dormir con una sonrisa en la boca. Había conocido un pisciano que la volvía un poquito loca. Por primera vez en su vida sintió que estaba haciendo las cosas bien. Iba por un buen camino. Cerró la página y se fue a dormir, imaginando un buen futuro junto a él.
Al otro día despertó y leyó algo que la paralizó.
Libra no era compatible con piscis.
Todo este tiempo ella se aferro a algo que era mentira. Él si era compatible con ella, pero ella no era compatible con él. Quizás necesitó leer eso para darse cuenta de la realidad que la envolvía. Ella no los amaba. Jamás lo hacia. Ella los quería. Idealizaba su vida junto a ellos, planeaba todo lo perfecto y creía que siempre ellos fallaban, pero no era así. Ella era quien no era para ellos.
¿Acaso nunca se había dado cuenta?
En realidad si, lo sabía pero no lo quería admitir. Estuvo dos años de su vida atrás de un imbécil al cual no quería, que estaba encaprichada solamente porque era de piscis.
Se miró al espejo y sonrió. Nunca se había sentido tan feliz consigo misma.
Ya no le importaba tener un pisciano, un acuariano o un geminiano.
Total no los iba amar. Solo se enganchaba con ellos por un tiempo.
Te quiero hasta que se me pase.

lunes, 11 de enero de 2016

Sumergirme en/con vos!

Miro el mar.
Sereno. Como yo no soy.
Tranquilo. Como no fue nuestra relación.
Se escucha el ruido de las olas cuando rompen. Salpican espuma cuando llegan a la orilla y parece que traen consigo tu aroma, tu risa, tu magia.
Cierro los ojos y quiero desaparecer pero el viento me trae tu recuerdo.
Brisa, leve. Impacta en mi piel tostada por el sol.
Estoy quemada. Me duele.
Decido meterme.
Pienso cuantas historias vivimos acá.
Cuantos amores se habrán conocido en nuestro lugar en el mundo.
Me siento celosa.
De todas.
¿A cuántas habrás traído acá antes de mi?
¿A cuántas le habrás dicho que es especial, que es la única con la que habla horas y horas y mira, y ama, y ríe, y sueña, y jugas con su pelo?
¿A cuántas miras fijamente haciéndolas sentir incómodas y desnudas?
Porque
yo
sin
esos
ojos
no
soy
nada.
Empiezo a navegar las olas y dejo que rompan contra mi. No me importa.
Me zambullo.
Lloro.
Las lágrimas caen pero nadie lo nota.
Te extraño, desde lo más profundo de mi ser pero se que estamos destinados a no ser.
Mi nombre se te olvidó, el tuyo esta grabado en mi.
En mi ser.
En mi alma.
En mi mente.
En mi corazón.
Borraste mi recuerdo como el mar borra las huellas que quedan en la arena.
Fui un instante.
Me seco las lágrimas.
Meto la cabeza debajo del agua esperando lo peor.
No respiro.
Aguanto. Y cuento.
1 2 3 4 5
Cuando llegue a 10 subo, lo juro. Cuando llegue 10 te suelto. Para siempre. Salgo limpia. Sin vicios. Sin vos.
6 7 8 9
Ya casi.
10
11 12 13 14 15 16 17 18
No te quiero soltar, perdón.
Y de repente, no siento más nada.
No me siento pesada ni con calor.
Todo es paz.
No oigo el ruido de los niños gritando o de las brazadas de aquel señor que nadaba crol.
Mi cabeza no va a volver a sentir el sol hirviendo.
Yo ya no estoy, como vos.

martes, 5 de enero de 2016

  no me importa si me enamoro de un
                               diablo
              siempre y cuando ese
                               diablo
         me ame de la misma manera
              en que ama a el infierno

lunes, 4 de enero de 2016

Aquel noctámbulo extraño

Te conocí en una noche de copas, como dicen esos chicos que tanto odio. Sin saber que iba a encontrarte. Sin saber quién eras. Cuando llegué no estabas, viniste después. Ahora pienso que antisocial sos. No quisiste compartir la previa.
Te miro fijo y me gustas. Hoy sos mio pienso, pero por fuera te noto algo distante. Seco. Frío.
Te hablo. Te aturdo. Te comparto mis 18 años de vida en solo una calurosa noche de verano.
Caminas solo. Sin estar cerca de nadie. Solitario.
Me pregunto cuántos mambos tenes en la cabeza. Si sos así siempre. Si me darías una chance de revolcarme en tus ideas, de explorar tu mundo.
Te llamo y venís. Estoy un poco tomada y te digo que es el destino que estemos caminando yendo al boliche. Te cuento historias. Te cuento mis miedos. No sé por qué pero me das confianza. Quizás te quiero levantar o impresionar pero soy yo con vos. Te conocí hace una hora.
Nos alejamos del grupo y no hablas. La conversación es mía.
Entramos. No te veo más. Me voy.
Me hablas.
Misterioso extraño de labios carnosos, ¿hasta dónde te permitís llegar?
Yo sé que no te voy a cambiar, pero quizás conmigo te podes soltar.

MicroCuentos II

Y cuando cierro los ojos, vuelvo a encontrarlo siempre en una canción.

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Él era el sol.
Era luna.
Era las estrellas también.
Era los planetas.
Era los satélites.
Era el universo y la galaxia donde prefería perderse.
Perderse porque se encontraba.
En él era única.
Con él era ella.
Cerraba los ojos y sentía que él le daba gravedad.
Podía dejarse caer que sabía que con él iba a flotar.
Pero no fue así.

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Tu frialdad me seca. Me quiebra.
Hago dos pasos y me congelas.
Me retrocedes.
Cambias las reglas del juego y volves a empezar.
Das menos de lo que prometes.
Doy más de lo que mereces.
Con vos no se puede.
Con vos quiero.
Estoy en medio del intentarlo una vez más o alejarme para siempre.
Sos una baliza.
Te prendes y te apagas intermitente.
No te quedas.
No te vas.
Siempre cambiando.
Nunca siendo sincero.
Tu frialdad me seca. Me quiebra.
Tu soledad me da pistas.
Tus palabras me confunden.
Tus acciones te determinan.

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Quiero que sepas que te estoy borrando. Borré tu conversación y borré tu número.
Te estoy borrando porque me haces mal.
Quisiera que me dejes de borrar.
Quisiera no borrarte. Pero es tarde ya.