lunes, 18 de enero de 2016

Acuerdo

Estoy dirigiendo todo mi cuerpo cansado hacia la puerta. Mis pasos son fuertes y claros. Quiero que los oigas. Torpemente me choco con el horrible sillón que puso tu mamá en el living. Insulto en voz alta. La concha de tu madre grito. Por más que haya descargado, sigo igual.
Llego a la puerta y al lado de ella miro las fotos que están colgadas en la pared. Que lindo estabas de chiquito. Que lindo sos. Que vicio son tus besos. Tengo ganas de volver corriendo y que me los des, todos, porque son mi veneno. Mi veneno favorito. Podría morir tranquilamente envenenada en tus besos. Sería feliz.
Pero, me acuerdo que me echaste y se me vuelve a romper el corazón en dos, en tres, en ocho, en veinte pedazos.
Toco el picaporte, abro la puerta y esta cerrada. No sé si mis lágrimas van a soportar verte una vez más, después de lo que me dijiste y seguir conteniéndose. Quieren salir, como vos de mi vida.
Siento tus pasos. Estas atento, escuchando todo.
Estas parado en la puerta de la cocina sonriendome. No entiendo por qué estas feliz, si yo estoy echa un desastre emocional.
Caminas hacia mi y me abrazas. Estoy rígida, no te devuelvo el abrazo. Tus fuertes brazos rodean mi cuerpo entero. Los mios siguen al costado de mi tronco, estáticos. Tengo ganas de sentir tu piel contra la mia pero ya esta.
Levanto la mirada para ver tu cara y tenes los ojos cerrados. Los abrís y me vuelvo a enamorar una vez más. Me das un beso en la frente y me acunas en tu pecho.
Comienzo a llorar sin producir ruido. Lloro en silencio. Te estoy mojando la remera y no me importa. No me importa arruinarte la ropa, no me sentiría mal si te rompo la play porque vos me destruiste.
Sacas la llave de la puerta del bolsillo del pantalón y sin soltarme la colocas en la cerradura. Giras y abrís.
Soy libre, pienso. Libre de tu cuerpo, libre de tus besos, libre de tus caricias y libre de tu forma de hacer el amor. Libre de tu risa, libre de tus manos.
Pero no soy libre de vos ni de mi mente. No soy libre de tu recuerdo.
Te busco la boca y beso tus labios fríos una última vez más.
-Te quiero y perdón-.
Te digo tímidamente. Ya te di todo, ya me quitaste todo.
Abro y salgo por la puerta. Comienzo a caminar secandome las lágrimas con el dedo índice. Siempre termino igual, parchandome sola.
No miro atrás.
Me estoy yendo y no estas volviendo a buscarme.
Me pongo los auriculares y comienzo a llorar mientras escucho tristes canciones de amor.
Hago una cuadra y pienso en que ya nunca más voy a pisar este asfalto, ya no más voy a caminar estas baldosas. Miro la plazita donde nos encontramos por primera vez. Tengo ganas de volver a tu casa y mirarme en el espejo del baño una vez más.
De repente, siento un brazo agarrandome el hombro. Ruego por que no seas vos.
Sos vos.
-Hagamos otro acuerdo, sabes que no puedo ser solo tuyo-. Me dice haciendo una mueca de y qué querés que haga. Me deja helada. Con el corazón a mil.

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