De repente, estoy cruzando la puerta de la pista de cumbia de la mano de otro. Lo veo, parado en la barra, con los imbéciles de sus amigos. Estaban comprándose unas birras, como era de costumbre.
No pensé que lo iba a encontrar hoy, en el boliche, no me había respondido el mensaje.
Apreto fuerte la mano del otro y le doy un beso, diciéndole despacio que vayamos para la derecha. Demasiado tarde, él me esta mirando.
Su sonrisa se transforma en cara de odio. No sé si saludarlo o no, ya que mis amigas están con él y los estúpidos de sus amigos.
Le suelto la mano al otro y lo voy a saludar. No le doy un beso como de costumbre, le pongo la mejilla.
Sus amigos miran mal al otro, como si fuese su enemigo de toda la vida y que esta haciendo algo que esta mal, muy mal.
El otro me espera, tan lindo como siempre, sin comprender que pasa, pero me espera.
Saludo a todos y me voy, cuando me agarra el brazo y me grita:
-¿Qué te da ese qué no te doy yo? ¿Sos la única?-. Me dice enojado. Parece que se arrepiente de haberme dicho eso pero aún así no me suelta.
Lo miro sin comprender hacia dónde quiere ir.
-No entiendo-. Le digo gritando porque la música suena cada vez más fuerte.
-Malena-. Me dice mientras mira al otro -Mirale la cara que tiene, ¿por ese me cambias? ¿Qué te dice este, te dice que te quiere?-.
Se estaba comparando con el otro, algo que jamás pensé que haría.
Me rio fuerte y le imploro que me suelte.
-No entiendo por qué te reís-. Me dice serio.
Siento miedo. Cada vez me apreta más fuerte el brazo. Miro al otro y no esta viendo la escena, esta hablando con alguien. Me quedo más tranquila.
-Soltame, en serio, después hablamos-. Le digo cada vez más asustada.
Lo miro a los ojos y lanzan llamas de fuego que se meten en los mios, dejándolos casi ciegos.
Me suelta y hace ese gesto. El gesto de "anda". Levanto una ceja y me voy.
Se que voy a lamentar hacer eso.
-Seguramente el banana ese te dice todo lo que queres escuchar, no me exijas nada, tomatela-. Termina de decir.
Sus palabras son como dagas envenenadas. Entran directo a mi corazón, quedándose ahí. Siento que algo dentro mio se rompe, poco a poco, cada vez más.
Dejo la escena sin mirar atrás. El otro me mira y me dice:
-¿Quiénes son?-.
-Amigos de las chicas-. Y luego sonrió.
Me besa la frente y me agarra la mano. Lo abrazo y lo miro a él.
Ya no esta. Están todos ahí bailando, menos él.
martes, 19 de enero de 2016
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