miércoles, 13 de enero de 2016

SIGNOS

Ella era de Libra. Amaba leer su horóscopo. Vivía a base de él. Creía en los astros como un nene de 8 años cree en Papá Noel.
Su ex novio era de piscis. Siempre supo que eran tal para cual. Leyó en aquellas búsquedas interminables que piscis era un signo compatible con libra. Lo busco en todos lados. Lo perdió. Creyó amarlo.
De vuelta al ruedo buscando un pisciano para amar. Se entristecía cuando no lo hallaba. Su vida amorosa giraba entorno a eso.
Un día, leyó en un horóscopo que piscis era compatible también con libra.
Contenta, se fue a dormir con una sonrisa en la boca. Había conocido un pisciano que la volvía un poquito loca. Por primera vez en su vida sintió que estaba haciendo las cosas bien. Iba por un buen camino. Cerró la página y se fue a dormir, imaginando un buen futuro junto a él.
Al otro día despertó y leyó algo que la paralizó.
Libra no era compatible con piscis.
Todo este tiempo ella se aferro a algo que era mentira. Él si era compatible con ella, pero ella no era compatible con él. Quizás necesitó leer eso para darse cuenta de la realidad que la envolvía. Ella no los amaba. Jamás lo hacia. Ella los quería. Idealizaba su vida junto a ellos, planeaba todo lo perfecto y creía que siempre ellos fallaban, pero no era así. Ella era quien no era para ellos.
¿Acaso nunca se había dado cuenta?
En realidad si, lo sabía pero no lo quería admitir. Estuvo dos años de su vida atrás de un imbécil al cual no quería, que estaba encaprichada solamente porque era de piscis.
Se miró al espejo y sonrió. Nunca se había sentido tan feliz consigo misma.
Ya no le importaba tener un pisciano, un acuariano o un geminiano.
Total no los iba amar. Solo se enganchaba con ellos por un tiempo.
Te quiero hasta que se me pase.

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