Me estaba yendo porque no había más nada que decir, y la decisión estaba tomada.
Traslade todo mi cuerpo cansado hacia la salida.
Mi mente lo siguió esta vez al igual que mi corazón.
Estábamos los cuatro cansados de luchar por algo que en el fondo no queriamos como antes.
De repente sentí su fría mano en mi espalda.
Lo maldije. ¿Otra vez pretendía frenarme?
Me di vuelta cerrando los puños.
Lo mire de arriba a abajo y le pregunté qué quería de una manera poco amigable.
Supuse que notaba mis ojos cansados, mi caminar lento, mis ganas de no verlo más.
Entonces, para mi sorpresa me respondió:
-Imaginate que tuvieras un reloj en tu mano derecha- decía mientras me miraba fijamente., -y este marca que te queda un solo día de vida-.
Hizo una pausa que pareció eterna.
Yo no entendía nada.
¿A dónde quería llegar?
Bajo la mirada y esta se detuvo en el suelo.
Quizás pensaba en todo lo vivido.
Quizás temía de mi respuesta.
Quizás no lo sé.
Ya era muy tarde para seguir jugando.
Lo mire desconcertada y me gire para seguir caminando dando a entender que no me interesaba su pregunta.
Comencé a caminar otra vez y gritó:
-si recién hoy nuestros caminos se cruzarán por primera vez, y tuvieras que elegir, ¿desearías que lo nuestro hubiese sido efímero o eterno?-. Sentenció.
Quede atónita.
Gire para mirarlo con los ojos abiertos como si me hubiese preguntado alguna fórmula química.
Nuestras miradas se sostuvieron por un par de segundos más y comencé a caminar.
Me aleje. Quedo allí parado con otra duda más.
Creí que me llamaría y pediría que le responda pero no lo hizo.
Me frene y debatimos los cuatro si nos voltearíamos hacia atrás para verlo.
Nos decidimos.
Doble en la esquina y espié.
No podía dejarle saber que quería saber cómo me miraba.
Lo vi. Seguía allí mirándome cínicamente y lo comprendí.
Si realmente me quedaba un día de vida era porque él me había estado matando.
Él me había quitado el tiempo. Mi tiempo. Él estuvo alimentándose de mi. Poco a poco hasta casi llegar al punto de dejarme sin nada.
Seguí sumergiendome en el café de sus ojos intentando descifrar el por qué.
¿Hubiese deseado lo efímero o lo eterno?
Cualquiera que sea mi respuesta realmente él nunca la sabría, y eso me daba ventaja. Así yo lo mataba a él.
Decidí abandonar ese escenario espantoso y lo comprendí.
Yo no manejo el destino, ¿quién sabe si realmente quise encontrarlo? pero había algo que si sabía, él si manejaba los relojes de la vida.
domingo, 26 de agosto de 2018
Relojes.
viernes, 29 de junio de 2018
Catástrofe.
Como una llamarada imposible de controlar me estoy quemando viva, tratando de escapar.
Sumergida en lo profundo del abismo del dolor, siento que ya no respiro, el agua me inundó.
La destrucción creada por la explosión estalló en pedazos mi iluso corazón.
Curando la herida con sal, limón en la sangre. Así se que no voy a sanar.
Es que nada duele más que un desastre natural pero nada duele peor que una catástrofe del amor.
Puse las manos en el fuego, creí que tu llegarías a tiempo, pensaba que lo apagarías y mis quemaduras no existirían.
Ahora tengo una infección que supura y mi cuerpo cansado de las suturas.
No pensé que llegara este momento, pusiste la bomba en el lugar correcto, y mientras lo hacías, yo te quería, es que no sabía que me ahogarías.
Tengo huesos quebrados, sufro intoxicación.
Comprendí que envenenarme era tu intención y que nada hiere peor que tu siendo mi asesino.
lunes, 7 de mayo de 2018
Lo entendí.
Es que lo entendí.
Él jamás jugo conmigo. Él jamás propuso nada. Él me conoció porque tenía que hacerlo y ya.
Era nuestro camino. Nos debíamos encontrar.
Algo siempre te enseña la otra persona. Él no era el indicado.
¿Acaso es la persona con la que estoy el indicado?
Nadie lo sabe, ni yo.
Probablemente no.
Casualidad o causalidad. No lo sé. Es así el destino, todos tenemos algo premeditado a lo que estamos destinados.
A veces esquivamos la suerte y cambiamos el rumbo pero ¿y eso también debía pasar? Tarde o temprano todo sucede.
Él no venía a quererme.
Él nunca tuvo esa intención.
Su destino no era ese, supongo que no sabré cuál era.
Yo arme una historia para sentirme salvada, para mentirme a mi misma, para crear el drama que le daba una pizca de sentido a las cosas. Para justificar mis decisiones.
Yo sacaba conjeturas jugando al detective. Yo quería indagar en su pasado, yo quería ser algo para él cuando en realidad no lo quería y él tampoco quería ser algo para mi.
No sé de cuál de todos mis eternos amores hablo porque quizás aplica para todos.
Tal vez cada uno de ellos mejoró o empeoró cualidades o defectos mios.
Tal vez todos me preparan en mi camino para encontrar al verdadero y definitivo él...
o puede ser que sea uno de ellos y ya lo encontré y no me di cuenta...
o ya lo encontré y no es el momento.
Pero ninguno de ellos es mi héroe, mi príncipe azul.
Todos y cada uno de ellos independientemente me lo dieron a entender, indirectamente me lo demostraron.
Todos me advirtieron que debería dejar de buscar a aquel hombre que va a cambiar la historia de mi vida, que deje de seguir rastreando porque hace mucho tiempo encontré a esa persona.
La veo cada vez que me miro en el espejo porque esa persona soy YO.
Él jamás jugo conmigo. Él jamás propuso nada. Él me conoció porque tenía que hacerlo y ya.
Era nuestro camino. Nos debíamos encontrar.
Algo siempre te enseña la otra persona. Él no era el indicado.
¿Acaso es la persona con la que estoy el indicado?
Nadie lo sabe, ni yo.
Probablemente no.
Casualidad o causalidad. No lo sé. Es así el destino, todos tenemos algo premeditado a lo que estamos destinados.
A veces esquivamos la suerte y cambiamos el rumbo pero ¿y eso también debía pasar? Tarde o temprano todo sucede.
Él no venía a quererme.
Él nunca tuvo esa intención.
Su destino no era ese, supongo que no sabré cuál era.
Yo arme una historia para sentirme salvada, para mentirme a mi misma, para crear el drama que le daba una pizca de sentido a las cosas. Para justificar mis decisiones.
Yo sacaba conjeturas jugando al detective. Yo quería indagar en su pasado, yo quería ser algo para él cuando en realidad no lo quería y él tampoco quería ser algo para mi.
No sé de cuál de todos mis eternos amores hablo porque quizás aplica para todos.
Tal vez cada uno de ellos mejoró o empeoró cualidades o defectos mios.
Tal vez todos me preparan en mi camino para encontrar al verdadero y definitivo él...
o puede ser que sea uno de ellos y ya lo encontré y no me di cuenta...
o ya lo encontré y no es el momento.
Pero ninguno de ellos es mi héroe, mi príncipe azul.
Todos y cada uno de ellos independientemente me lo dieron a entender, indirectamente me lo demostraron.
Todos me advirtieron que debería dejar de buscar a aquel hombre que va a cambiar la historia de mi vida, que deje de seguir rastreando porque hace mucho tiempo encontré a esa persona.
La veo cada vez que me miro en el espejo porque esa persona soy YO.
lunes, 12 de febrero de 2018
Laberinto de amor.
Porque nuestro juego favorito siempre ha sido jugar con fuego.
No vamos a cambiar ese juego sólo porque un día nos quememos.
Y si un día nos quemamos tranquila, tú no tengas miedo.
Nos curamos todas las heridas y empezamos de nuevo.
PimpFlacoKinderMalo.
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