viernes, 29 de junio de 2018

Catástrofe.

Como una llamarada imposible de controlar me estoy quemando viva, tratando de escapar. 
Sumergida en lo profundo del abismo del dolor, siento que ya no respiro, el agua me inundó.
La destrucción creada por la explosión estalló en pedazos mi iluso corazón.
Curando la herida con sal, limón en la sangre. Así se que no voy a sanar.
Es que nada duele más que un desastre natural pero nada duele peor que una catástrofe del amor.
Puse las manos en el fuego, creí que tu llegarías a tiempo, pensaba que lo apagarías y mis quemaduras no existirían.
Ahora tengo una infección que supura y mi cuerpo cansado de las suturas. 
No pensé que llegara este momento, pusiste la bomba en el lugar correcto, y mientras lo hacías, yo te quería, es que no sabía que me ahogarías. 
Tengo huesos quebrados, sufro intoxicación. 
Comprendí que envenenarme era tu intención y que nada hiere peor que tu siendo mi asesino.

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