"Estoy estresado, me quiero jubilar" me dice mientras hablamos. Tiene 18 y recién empezó a trabajar.
"Hubieras estudiado de lo que te gusta" le dije. "Pero te gusta la joda, la pasta y las minitas". terminé. Enojada, furiosa de que sea así.
"A mi me gusta estar con vos". Se dio cuenta de mi intención con la frase anterior. Lo que me estaba diciendo no tenía relación alguna. Me lo dijo para que me olvide de lo mentiroso y ratonero que era. Me lo dijo para ablandarme el corazón, pero ya no, ya no era la misma ilusa. Odiaba que sea así pero ya estaba acostumbrada. Mi vida era un constante reemplazo.
"Se..." le respondí.
"Me conociste en un recital Malena, qué pretendías de mi?". Lo note agresivo. Lo imaginaba tecleando enojado. Decidido.
"Que cambies por mi" y me desconecté. No me interesa saber que me respondió. Ya no me interesaba más. Le estaba pidiendo que deje de ser él, y eso, era ser egoísta.
Y mes después abrí de vuelta nuestro chat.
"Vos sabias desde un principio como eran las cosas, yo te aclaré que conmigo las cosas eran así si y vos quisiste estar igual conmigo. Soy todo lo opuesto a vos. Yo trabajo, vos estudias. Vos vas al cine y yo cuelgo con los pibes en la esquina mientras me tomo un vino. Vos sos nene de mamá y papá y yo soy de barrio. Yo me crié en la calle y vos en el patio de tu casa jugando a ser cenicienta. Somos distintos. Yo te dije que por vos no iba a cambiar".
Por mi no iba a cambiar, todo este tiempo lo sabía pero algo dentro mio no lo quería admitir. No pensaba seguir sufriendo por alguien que no me valoraba.
Lo eliminé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario