Estaba sentada enfrente mio mientras terminaba de resumir el ingreso. Tenía tantas cosas en la cabeza. No llegaba. Eso me angustiaba. Estaba malhumorada, histérica, me sentía encerrada, nerviosa y tenía miedo, mucho miedo. Si fallaba no iba a disfrutar las vacaciones. Tenía mucha presión. Me sentía en un laberinto y para empeorar la situación ella había venido a visitarme. Acomodo la silla y me miró. Como lo hacia siempre. Ella me conocía. Sabía que me pasaba. Tenía ese don de darse cuenta. También sabía que la estaba pasando mal y que verla, en estos momentos, me hacia peor. A ella eso no le importaba.
-Andate, en serio te estoy diciendo, estoy a mil-. Le dije enojada.
-Quiero hablar con vos-. Me dijo decidida.
-Bueno, pero este no es el momento, ni el lugar, ni el día-.
-Con vos las cosas siempre son nunca-.
Me partió el alma. Daba todo por no padecerla a ella y me decía eso.
-Me siento vacía, ¿sabes? Y creo que es por tu culpa. Me asfixias-.
Ya no aguantaba más, quería que se vaya, muy lejos. No verla jamás.
-Esta bien, pero sabes que echarme de acá no va hacer que me vaya, y creo que sos lo suficiente madura para saberlo-.
-Si, ya lo sé. Andate, por favor-.
-Yo me voy, esta bien, pero ... voy a volver-. Me dijo sonriendo. -En realidad no me voy a ir, estoy dentro tuyo. Ya es tarde. Si queres, poder fingir y auto convencerte de que no estas sola. Pero lo estas-.
Odiaba cuando era tan sincera conmigo. Estaba triste. Ella lo sabía. Ella había generado esto.
Se levantó y comenzó a caminar por la puerta. La mire irse pero eso era una ilusión, no se iba a ir.
-¿Cómo puede ser que hayas venido, si estoy rodeada de gente que me quiere y se preocupa por mi?-. Le pregunté ansiosa de saber su respuesta.
-Porque estas acompañada, pero ninguno te llena el alma, ni te hace feliz. No sentís al verdadero amor-.
Tenía razón.
-Esta bien, quedate, prefiero darme cuenta de tu presencia que no sentirla y negarla-.
Ella sonrió. Se sentó otra vez enfrente mio y me dijo:
-¿Por qué módulo vas? Sabes que ese que tenes dando vueltas hoy tampoco te va hablar y que ni siquiera es para vos-.
-Voy por el 3, ya casi termino. Si, ya lo sé. Sabrás que perdí a los únicos que quería-. Me reí.
La soledad iba a permanecer conmigo. No se fue ni se va ir por un largo tiempo. Sigue acá, a mi lado, en mi.
viernes, 4 de diciembre de 2015
La visita
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