Cerrando la puerta con furia te crees superior a mi, solamente porque sabes que podes manejarme porque siempre te permito todo.
Que frío que sos, cuanta soledad emanas.
Odio como transformas mi estación favorita en invierno.
Bloqueas cada una de las entradas para que no vuelva a entrar.
Quisiera decirte de todo.
Bailar en arriba de tu tumba.
Romperte el auto a patadas.
Empapelarte toda la casa.
Prenderte fuego lo que sea.
Jugué a las cartas con el Diablo por tu amor.
Brindé veneno con una copa rota y vacía.
Me lamí para curarme las heridas.
Deshojé cien mil margaritas para averiguar si de alguna forma u otra me querías.
Lavé mi ropa con agua bendita.
Recé quinientos rosarios, asistí a doscientas misas.
Te busqué en mil sitios.
Nadé en todos tus inventos.
Probé en otras bocas sentir tus besos.
¿Y qué descubrí? Que fuiste solo una fantasía mía.
Si, si. Vos no tuviste la culpa de nada.
Yo solo escribí el guión que me llevó a la triste
desolada
rotunda
malgastada
desilusión.
Pedazo de hijo de puta.
Te odio con rabia, por lo todo el mal que me hiciste, y con tristeza, porque yo te permití que me lo hicieras.
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