lunes, 13 de julio de 2015

Epístola de confesión

por un poco de tu esencia
jamás abocando tu ausencia
solicite ser lo preferible
en tu trono de lo inteligible

el átomo que moría por ser parte
la anatomía que moría por corazón
el perro que moría por hueso  
el océano que moría por río 

pisaste las hojas caídas de los árboles
sintiéndote un poco superior
luego te refugiaste dentro tuyo
así siempre te sentís mejor

manipulaste el juego desde un principio
llevándome a arrojarme por precipicio
inundándome de tus maniobras
para siempre hacerme equivocar

maldito cajón vacío
amargos tragos de soledad
recuerdos olvidados en un viejo bar
abriste una puerta que no puedo cerrar

el crepúsculo se torna opaco
tu benevolencia divina te va a salvar
procuras ser ineludible pero
ante vos siempre soy flexible

idóneo de salvar mis virtudes
siempre encontras el perfecto subterfugio
para que vuelva cegarme 
para que vuelva a encerrarme en vos

operalizando sobre mi supervivencia
dejando ilegibles las evidencias
alabo tu manera de persuadir sobre mi razón
haciendome poner las manos en el fuego por tu amor

No hay comentarios:

Publicar un comentario