Me generas todo el tiempo dudas. No sé si es tu estrategia o qué. Me generaste ganas y a la vez, me provocaste que empiece a leer tu libro. Me abriste el libro y ahora no me lo queres dejar de terminar de leer porque tenes miedo de que no me guste. Dudas de vos mismo pero a la vez desprendes mucha confianza. Capaz porque sos más chico, capaz porque te veo más chico.
Ahora me surgió una de las dudas más grande que quiero resolver ya. Quiero terminar de leer el libro, de leerte. No sos mi libro favorito ni lo amo pero quiero leerlo. Tengo esa necesidad que me sale por los poros. Mis ojos, mi alma, mi mente y mi corazón quieren saber el final. Quiero saber nuestro final y no me importa que no me vaya o no a gustar, siempre se puede cambiar una historia si la agarras a tiempo, siempre se puede modificar, si el autor quiere, el final.
Quiero terminar este cuento. No quiero quedarme con las ganas de "qué hubiera pasado si" porque eso me lo lamentaría. Prefiero ganarme otra nueva herida física (y emocional) que romperme la cabeza todos los días lamentando que quizás, si me arriesgaba levantar la carta y era el ancho de espadas ganaba la partida de truco. Y si me salia un 5 de oro para matar tu ancho de basto no me importaba, porque me quedaba con el recuerdo de haber levantado la carta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario