jueves, 30 de enero de 2020

13 de abril del 2019

Y era predecible.
Algo en mi estaba mal, y lo supe enseguida. Es que me conozco y más cuando empiezo a dudar.
Las señales eran claras pero, no las quería ver.
¿Por qué no las quería ver?
¿Qué me llevaba a negarlo?
¿Acaso aceptarlo significaría que todos mis principios son falsos? ¿Qué todo lo que dije fueron mentiras? ¿O por qué mis sentimientos eran encontrados?
Durante ese día lo omití; envíe ese pensamiento que me hacía ruidito en la cabeza al abismo.
Lo ignoré, como la mayoría de las cosas que vienen a mí.
Hasta que caí.
Hasta que te vi mirándome.
En el momento en que mi guardia estaba baja, en el momento en que más errores estaba cometiendo, en el mejor momento para que me destruyas... vos solo me mirabas, y me mirabas con pureza.
Aquella duda que guardé en el fondo de mi ser volvió a flote, imponiéndose.
Quise que se vaya, otra vez, pero sabía que no lo iba a lograr, sabía que había llegado para quedarse.
Algo me decía que debía resolverla sí o sí, que no podía seguir un minuto más con ella.
Intentaba descifrarlo, no podía.
Decidí apreciarte para entenderlo.
Busqué tu mirada, para despedirme, aunque no la encontré.
Cuando me dije que era en vano, que era un capricho del momento, un invento de mi aburrimiento, vino la respuesta.
Y sí, ya la sabía.
Siempre la supe pero nunca pude advertirla.
Eras vos.
El problema fue cuando tuve que decirlo en voz alta, mi sistema emocional automáticamente dijo: no.
Mi corazón inquieto, se manifestó.
¿Por qué decís que no, hipócrita?
Tranquila, en mi mundo, sin presiones ajenas, sin preguntas curiosas, siendo yo, dije: sí.
No lo dudé, porque mi duda ya estaba resuelta y porque siempre fui impulsiva, entonces me arriesgué.
Y no me arrepiento.
Cuando hablas, algo dentro mio ya no duda, pero ríe.
Y ríe, pues sabe que lo nuestro es querernos y odiarnos.
Es matarnos, y adorarnos.
Es desearnos, e insultarnos.
Y así, estoy bien.
Me siento bien. Te siento bien.
Algo dentro mío lo sabía, desde un principio, y sé que algo dentro tuyo también lo sabía.

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