Solo y vulnerable me mirabas, después de haberte dado con mi artillería más pesada.
Solo y triste te alejabas, después de cansarte de esta guerra infundada.
En lo profundo de mi ser llegó la duda, ¿acaso estoy sintiendo algo más?
¿qué está roto en mi para que mi corazón esté latiendo así?
Lo analice y lo descubrí.
Eras vos.
Todo, de repente, vibro. No era la misma, no, apareciste vos. Quizás debí dejar que ese sentimiento se fuera como una tormenta pasajera, conformarme con la idea de que quizás "es solo uno más, Malena".
Pero, no. Algo me decía que no lo era.
Entonces, me arriesgué, inventé una excusa y te hablé.
Al principio no entendías, y es que obvio, ¿cómo tu enemiga estaba pidiendote que le digas -se mía-?
Yo tampoco me entendía, pase de odiarte a quererte en medio día.
No me arrepiento de haberme arriesgado (ni ese día ni hoy) porque siento que estoy bien a tu lado. Espero que el destino, como vos decis, sea el encargado.
Ya barajó las cartas, y espera sentado.
Solo espero aprender de este viaje que vuela totalmente mi cabeza. Querer matarte y luego besarte, no es algo muy normal en mi, es una rareza.
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