Y los hombres son así, son cobardes para el amor. Cuando saben que te tienen y que están empezando a sentir cosas por vos se alejan, por es así, esta en su naturaleza; eso forma parte de su virilidad. Cuando se empiezan a enamorar (o el suceso previo) es cuando se dan cuenta que le estas arruinado su juego, su hermoso y adorado juego donde ellos son los dueños y nosotras seguimos las reglas porque nos gusta jugar, porque nos gusta ser vicio, nos gusta creer las mentiras y nos gusta, principalmente, el dueño del juego.
Y es ahí, cuando pusiste en falso su circo, cuando amenazaste su vinculo es cuando te dejas. Poniendo la excusa de que lo aburriste, que conoció a alguien más, que esta en otra. Pero la verdad, en el fondo, es que tu ejército amenazó al suyo y casi pierde la guerra, y ellos nunca pierden porque son ellos.
Ellos son buitres, que van robándote el corazón y cuando ya cumplieron su misión se van, dejan los cadáveres en el piso ilusionados con que alguien les devuelva el corazón, uno nuevo o el mismo ladrón o que alguien los lleve a la morgue, para que alguien los identifique, recuperar quienes eran y volver a empezar.
Y los hombres son así, un día te quieren, te aman, sos de ellos y al tiempo sos una más del montón, una desconocida a la que uso y desechó como si fuese veneno en sus bocas, como si fuese un papel que tiran a la basura, así, sin nada. Y al final para ellos sos nada.
Sos nada porque son cobardes, tienen miedo que seas todo, porque empezaste a ser algo. Nunca vas a ganarle una, nunca te van admitir que les dolió o que sintieron porque creen, que ellos son los fuertes y le ponen una coraza de hierro a su corazón y así van por la vida. Hasta que llega el día que alguien asesina su ejército, alguien rompe ese bloque, alguien que toca lo más fondo de ellos, alguien que es igual a ellos. Pero los hombres son así, son cobardes para el amor.
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