NenE*, no quiero perderte, no pases de todo, que no está tan mal. Yo no me caí del cielo,
pero sí de un bar muy triste.
Yo te saqué un día de allí y me encadené, te obedecí hasta donde pude, mi genio amor. Mis genios amores.
Tu boca ríe y promete curar mi corazón, pero tus ojos me matan, relucen a rayos.
Más enamorada que nunca, cumpliendo el rol de "te llamo cuando me aburro", cuando te pinta y mi vida se reduce a ser tu esclava. Suplicando un poquito consigo romper tu coraza anti-amor, anti-yo; donde te refugias porque pensas, quizás, que te hace más fuerte, que podes decirme NO con firmeza, pero, sé romper esa muralla.
Nunca se termina entre nosotros dos, no existe un principio ni existe un fin, no existe nada y a la ves existe todo.
El hombre gallo, tan hermoso, tan delirante. Todavía me puede, tiene ese "no sé qué" que me produce ese "que se yo". Su mirada tan penetrante. Me guiño el ojo y el mundo se me vino abajo. Derrumbame todos los muros una vez más. Se rompían los esquemas de mi pobre corazón.
El amor de novela es cada día menos concretable. Yo no sé si lo hace apropósito porque sabe que me tiene o que en el fondo tengo razón. No hay ni existe tal necesidad de provocarme así. Uno no hace eso con alguien a quien no desea.
Juego papeles en los cuales siempre soy la estúpida, pero bueno, sufró pero estoy cerca. Que alguien me maté ya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario