martes, 11 de noviembre de 2014

amor de boliche

Y se produce lo inesperado, lo viste en el boliche. Lo viste apoyado en la barra hablando con sus amigos. Lo viste en el patio hablando con conocidos. Lo viste ahí, cruzando su vida con los demás. Lo viste en el mismo espacio geográfico que vos. Y esta ahí porque pinto, porque fue con sus amigos pero en realidad esta ahí porque era el destino, porque se tenían que cruzar. Y te ve, te ve viéndolo y parece que tu mundo se para, los de al lado desaparecieron, como las películas, y están vos y él rodeados de vidas, rodeados de gente que son extras. Y habla con los demás viéndote. Y te vas y te sigue con mirada. Y en ese instante deseas con todas tus fuerzas que te vaya a buscar. Deseas su mano tocando tu espalda o agarrando tu cintura mientras su boca pronuncia tu nombre o un simple hola, mientras escuchas su respiración porque te esta susurrando a la oreja. Y seguís caminando con la esperanza de chocartelo sino. O al contrario, él se va de ahí mientras vos estas parada, paralizada. Volves a mirar y no esta, y soñas con verlo caminando hacia vos pero... soñaste, flashaste, te ilusionaste.
Te vas. No te sigue, no te busca. Amor de boliche. Amor de segundos.

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