miércoles, 25 de mayo de 2016

La guerra

Si hay algo que tengo que valorar tuyo y que debo admitir es tu forma de jugar. Parece que medís con una balanza o una calculadora todas las palabras que me decís. Analisas mis respuestas, mis posibles reacciones y avanzas. Seguramente tenes algún plan porque ya sabes como soy. Te admiro. En solo tres minutos me armas una respuesta que bombardea y desconcentra mi sistema nervioso, mi sistema respiratorio, mi sistema circulatorio. Todos mis sistemas. Trato de pensar respuestas irónicas y picaras para desconcentrarte pero siempre termino siendo sincera la mayor parte de las veces. Te abusas de eso, de tu juego limpio. Conoces mi posición, sabes que estoy perdiendo. Sabes que siempre vas a ganar si peleas contra mi ejército.
Lo peor de todo esto es que la que dijo de ser amigos la ultima vez fui yo, también debo admitir que fui yo la que me autoenvié a la friend zone. Pense que era una buena jugada, tratar de ponerte en tu lugar, pero como siempre, la unica perjudicada soy yo, ya que a vos no te importa. Pero, si no te importa, por qué perdes el tiempo conmigo?
Hice esa jugada porque me quiero a mi misma, quería saber que algo estaba haciendo bien. Cómo se llama eso? Tratar de intentar recuperar la dignidad? O acaso el orgullo? O es un materia más que curse en mi profesionamiento en estúpida? Vos sabes que yo no quiero ser tu amiga.
Cada día que paso cerca de vos es un día caótico en mi vida.
Me destruis.
O soy tu aliada o me declaro perdedora y te pido la paz, me llevo mi corazón y te dejo gobernar tus reinos en paz.

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