Ojala que cuando la mires pienses en mí y aquella tarde que nos amamos tanto que quisimos ser uno en el otro siempre.
Ojala que cuando sonría pienses en mi sonriendo cuando te veía.
Ojala que cuando ria mi risa se escuche por toda mi cabeza y que recuerdes chistes estúpidos sin sentido.
Ojala que cuando la beses sus labios sepan a mí, que no sean iguales, que no tengan el mismo grosor pero cuando abras los ojos me imagines a mí.
Ojala que cuando la veas llorar me recuerdes llorando sentada en el escalón del bar, gritándote con rabia que te odio, que no vuelvas nunca más, me arruinas la vida.
Ojala que cuando pelees y discutas con ella prefieras hacerlo conmigo, porque te acostumbraste a saber que siempre después de la tormenta venía la calma.
Ojala que cuando la ames no la puedas amar.
Ojala que no puedas nada.
Nada.
Nunca.
Te odio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario