Dos personas distintas, dos sentimientos distintos.
Dos personas tan cercanas y tan diferentes.
Me odio.
Odio vivir con uno las cosas que quisiera vivir con el otro.
Odio el simple echo de quien me acaricié no sea él.
Odio romperle el corazón. Odio que me haya roto el corazón.
Odio fingir amar a alguien que realmente no amo.
Odio que todavía forme parte de mí y no poder sacarlo de mi razón, de mi mente y de mi corazón.
Es increíble como esta aferrado a mí ser.
Lo odio. Él tiene parte de mi. Lo odio. Él esta en mí.
Todo me recuerda a él. Todo.
Odio haber amado a alguien que no me amó, que no me quiso como yo lo quise.
Odio besar su boca pensando que no es él, sino es el otro.
Ya nada me queda. Ya nada nos queda.
Odio llorar por las noches pensando que lo lastimo, que el me quiere y me ama y yo, realmente no siento lo mismo de la misma manera.
Odio mentirle a alguien que dio tanto por mi.
Odio mentirle a alguien que no me importa y si le importo.
Odio no amar a alguien tan bueno por amar a alguien tan cruel. A un ser sin corazón. A un ser que realmente nunca le importé, importó y nunca le voy a importar.
Odio quererlos tanto.
Tanto tiempo paso ya y sigo encerrada en las mismas cosas.
¿Algún día terminará esto?
No quiero cambiar de página pero tampoco vivir siempre en la misma.
¡Que dilema!
No hay comentarios:
Publicar un comentario