Y si me juran que me quemarán viva,
que el fuego penetrará cada parte de mi ser
calando tan profundo y hondo que toda mi existencia se vería reducida a cenizas,
pero que antes de ello pasaré una (última) noche más con él
yo aceptaría,
¿y por qué?
porque vivir con él o vivir sin él es lisa y llanamente lo mismo,
es que lo pienso por las mañanas,
lo añoro por las tardes
y lo imagino, besando cada partícula de mi piel, todas las noches,
así que si siempre desciendo y permanezco en el mismísimo infierno por ese hombre,
convertirme en una llamarada que brille y arda por toda la eternidad
a cambio de tan solo fundirme en él y habitar por siempre en el placer
esa es la mejor condena del peor delito que aceptaré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario